a refugiarme en su mundo
ya que usted
asegura que me aprecia.
Y no es que no le crea
porque usted siempre supo hacer justicia.
Ya ve que hubo lobos
que mordieron mi piel estremecida,
pero usted se entretiene en mis heridas
aplicando ese bálsamo tan suave
que solo en su mundo hallo.
Vengo aquí, desde el abismo,
donde el abandono
a horadado poco a poco en mí
este significativo desastre.
Ya solo me queda este alivio
de acampar -de tanto en tanto-
en su mundo.
)tranquiliza saber que hay alguien ahí...(
©poesía incluida en mi libro "TENDRÍAS QUE ESTAR AQUÍ"


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