miércoles, 29 de julio de 2026

IRA SILENCIOSA

 Bajé la cabeza,
y aún podía sentir
el breve suspirar de tu despedida.

Mis pulmones
-antes llenos de aromas-
ahora son cavernas oscuras
ocupados por tu ausencia.

Mi corazón
que fue un rubí escarlata
-cuando tú estabas-
ahora es inerte piedra
que no bombea la sangre y se estanca.

Y qué decir de mis ojos
-esos-
esos que ya no brillan
si por brillar entendemos
la maravillosa luz que desprendían
cuando a dos milímetros de ti
nuestros labios se rozaban.

Bajé la cabeza,
hasta podía sentir tus huellas,
esas que se alejaron
dejando
esta ira que destroza
-silenciosa-
lo poco que de mí queda.



)cada vez necesito menos subir a la sierra a gritar...(


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