que me pasa a cada instante.
Llueve en la calle hoy;
en tus labios los tulipanes
se llenan de suaves gotas y tu enorme belleza
compite con las flores de esta primavera
que se moja en la lluvia que cae.
Quererte es un regalo que alguien hizo a mi vida.
Cuando crucé tus ojos, delante te mostraste
como clavel abierto, sangrando primavera.
Tu moreno es resultado exacto
de ese gran lucero gualda de aquella tierra latina.
Quererte, en fin, es para siempre.
Si me dijeran que te marchas,
que me dejas,
entonces la primavera moriría en ese instante.
La lluvia caería de mis ojos adelante,
echándote en falta siempre.
Muriendo en esa hora.
)la vida ha dado imprevisibles vueltas, pero el sol sigue siendo el mismo...(















