y solo me hace falta una senda
y un silencio que me acompañe.
La luz de la luna es mi alimento
y la oscuridad mi manada.
Bajo mi pelaje se propaga un escalofrío.
Entre los claroscuros paso la madrugada.
En la colina y cruzando el río.
Del rastro de olores tuyos me desvío.
Por la noche, en la madrugada
mis pisadas de lobo frío hieren los caminos
y al pasar, otros animales susurran: “que triste va”.
-qué triste va el pobre lobo,
pasa por aquí todas las madrugadas,
cuentan que no encuentra manada
ni descanso en la noche-
Luego, cuando el sol nace,
me desprendo de mi pelaje
y camino por las calles como uno más de ustedes
con el rostro aún manchado de escarcha
y con el aullido aún en la garganta.
)un lobo amante del silencio...(
©poesía incluida en mi libro "TENDRÍAS QUE ESTAR AQUÍ"















