clara y muy silenciosa. Los tambores
restallaban a gozo. Con colores
y mi afecto, su alma quedó sembrada.
La alegría de tener acunada
la vida recién nacida. Calores
de sangre como mañaneras flores.
Vida suya en otra recién manada.
Sonaban los tambores y timbales.
Daba a luz a una criatura aguardada.
Y sonaba música nueva en su alma.
Tímido, el sol, teñía litorales
de dorado con toques de callada
plenitud. Mi madre rompía en calma.
)cuándo volveré a nacer?(


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