para poder saber lo que me decías,
para poder darme cuenta
que tras unas palabras ensayadas
acababas de dar por zanjada la travesía
que ambos comenzamos una tarde fría.
Quizá no quise emborracharme
para sentir como me mentías,
para recordar siempre este día,
esta noche fatídica.
Quién sabe si lo mejor
hubiera sido llenar mis venas de alcohol
y vomitarte a la cara toda mi pena,
porque tras este rostro inmune,
tras este muro de silencio
se oculta un imperio en derrumbe,
un alma que aún te quiere a pesar de tu abandono.
Quizá decidí estar sobrio para darme cuenta
que me dejabas.
Y yo después de escuchar tus excusas
volví la cara y quizás porque no bebí
tragué mis lágrimas,
y en silencio me marché
y te dejé sorbiendo
el perfume de decepción
que tras de mí se derramaba.
Y ya por eso quizá luego bebí
hasta matar el último brillo de tus ojos
en mi alma.
Quizá luego bebí
para poder llorar
todas las lágrimas que ante ti me tragué...
)lágrimas de alcohol...(


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